Un refrigerador saturado, el zumbido de la cadena de frío y el cronómetro de un microondas dictan hoy la dieta del ejecutivo promedio. En un mercado donde el tiempo es más caro que la proteína, marcas como Bachoco y Dolores han dejado de vender simples alimentos para ofrecer “segundos de vida” en formato empanizado. El despertar del gigante de hielo La industria de los alimentos…
Yeruti Salcedo
Periodista