Que tiempos aquellos En los 90 muchos hablábamos de inteligencia artificial como un laboratorio de curiosidades: programábamos en Prolog o en LISP, con sistemas DEC que hoy parecen piezas de museo, como yo. Había entusiasmo, pero también una certeza: si elegías mal la plataforma, te condenabas a convivir con sus límites durante años. Era el viejo vendor lock-in. Treinta años después, la historia no solo…