Venezuela no volvió a poner en debate el derecho internacional. Volvió a poner en escena algo más antiguo, más crudo y más incómodo: la Razón de Estado. Resulta cada vez más difícil entender el escenario político global desde una óptica estrictamente kelseniana, es decir, desde la normativa internacional como rectora de las relaciones entre naciones. Lo ocurrido en Venezuela, lejos de tratarse de un hecho…