En un entorno internacional marcado por la volatilidad económica, las tensiones geopolíticas y la presión climática, América del Norte enfrenta una decisión estratégica: profundizar su integración agroalimentaria o permitir que el ruido político erosione uno de los sistemas productivos más exitosos del mundo. La evidencia es clara. La integración construida al amparo del T-MEC no solo funciona, sino que ha convertido a la región en…