La integración agroalimentaria entre América del Norte y la Unión Europea ha evolucionado en las últimas décadas hacia un modelo de cooperación estratégica que busca enfrentar los desafíos globales del siglo XXI: La seguridad alimentaria, el cambio climático, la sostenibilidad y la resiliencia de los sistemas productivos. Este esfuerzo birregional no sólo se limita al comercio, sino que abarca innovación tecnológica, políticas agrícolas coordinadas y…