“Comprar aquí no es solo ahorrar; es pertenecer a un club que entiende mi ritmo de vida”, afirma un socio habitual en Polanco. En un entorno donde la inflación dicta las reglas, Sam’s Club México ha logrado lo impensable: que la compra por volumen se perciba como un privilegio, no como una necesidad logística. El código genético de la exclusividad masiva La metamorfosis de Sam’s…
Yeruti Salcedo
Periodista