El 31% del vino argentino exportado se dirige a Estados Unidos, consolidando una competencia feroz entre marcas premium. Mientras el segmento alto crece en valor y posicionamiento global, el consumo interno cae y el segmento medio pierde rentabilidad. En este escenario, la industria vitivinícola argentina se fragmenta en tres frentes: lujo exportable, volumen masivo y marcas disruptivas. Lujo exportable: Catena, Zuccardi y El Enemigo construyen…