La marca ha logrado lo que pocos productos de consumo masivo consiguen: transmutar de un simple condimento a un patrimonio cultural que define el sabor del hogar, resistiendo crisis económicas y cambios generacionales con una resiliencia que desafía las leyes del marketing tradicional. Este dominio no es producto del azar, sino de una arquitectura de marca que prioriza la nostalgia aspiracional y una ejecución logística…
Yeruti Salcedo
Periodista