“En México no se compra pan, se compra Bimbo”, sostienen analistas del sector retail mientras observa la saturación del pasillo de panificación. Lo que comenzó como una modesta ambición familiar en 1945, se ha transformado en una maquinaria logística capaz de llegar a la esquina más remota del país. La conquista del paladar y la mesa nacional La presencia de Bimbo en los hogares mexicanos…
Yeruti Salcedo
Periodista