México consume 18 kilos de edulcorantes de alta intensidad por segundo mientras la industria libra una guerra silenciosa en anaqueles. En un país que lidera los índices de obesidad pero que castiga el azúcar con sellos de advertencia, la batalla ya no es por las calorías, sino por el dominio químico del sabor perfecto. La paradoja del cristal: Dulzura en tiempos de etiquetado El mercado…
Yeruti Salcedo
Periodista