“En México no compramos pintura, compramos la ilusión de que el tiempo no pasa por nuestras paredes”, afirma un distribuidor con tres décadas en el ramo. El mercado de recubrimientos en el país mueve más de 3,500 millones de dólares anuales, una cifra que ha desatado una cacería feroz donde la proximidad física al cliente y la innovación química son las únicas armas de supervivencia…
Yeruti Salcedo
Periodista